Desde el comienzo del mes de septiembre los nenes y las nenas de las salas Luna (3 años) comenzaron a trabajar con un proyecto sobre educación bucal, con el fin de inculcarles la importancia y la valoración que tienen sus dientes. Se informó sobre los métodos de mantenimiento, de prevención, y la adquisición de hábitos de higiene y alimentación que posibiliten una mejor salud buco dental. Nos visitó una mamá de sala luna violeta, que es Odontóloga. Antes de la cita prevista los niños/as pensaron preguntas para formularle fueron escritas por las docentes en una hoja para tenerlas como recordatorio el día que la odontóloga concurra al jardín, estas fueron algunas de las preguntas: ¿Cómo tenemos que cepillarnos los dientes?; ¿tenemos que ponerle pasta dental al cepillo?; Si no nos cepillamos ¿los dientes se rompen? ; Si comemos muchas golosinas ¿Qué pasa? ; Si rechinamos los dientes ¿se lastiman?; si no tenemos pasta dental ¿podemos cepillarnos igual? Y llego el momento, la “mamá-odontóloga” vino al jardín vestida tal como recibe a sus pacientes en el consultorio, pero no vino sola…. Trajo consigo a un amigo “el sapo pepe”, pero este no era igual al de los dibujos, tenía algo que lo diferenciaba… Este sapo Pepe, tenía su propia dentadura, algo que llamo la atención todos y no dudaron en bautizarlo, como “EL SAPO CARLOS”. Además de traer a su paciente, les mostró los elementos con los que trabaja, guantes de látex, anteojos, barbijo, espejo bucal, explorador dental, pinza y algodón. El grupo sentado en semicírculo miraban atentos a como la doctora atendía a su paciente, luego que la odontóloga respondiera las preguntas, cada uno fue dentista por un ratito, les dio guantes de látex y una barbijo a cada uno y los/as ayudo a “atender” al “Sapo Carlos”, algunos no dudaron en aceptar la invitación de curar a Carlos, otros se mostraron más tímidos, pero todos pudieron participar de la actividad. Además les enseño a cepillarse correctamente, actividad que se incluye en la rutina diaria, luego del almuerzo. Al realizar el cepillado los nenes y nenas recordaban todos los beneficios que esto traía, el primer día fue muy emocionante mostrar sus cepillos, luego elegir que pasta usar, hacerse responsables de sus elementos, higienizarlos luego de usarlos, guardarlos en los estuches y recordar en casa que mamá o papá deben volverlos a limpiar. Al principio como toda novedad, el cepillado y el enjuague duraba muchísimo tiempo, con el correr de los días este momento se volvió una rutina solicitada por ellos, ¨buscamos el cepillo¨, ¨mira que lindos y blanquitos me quedaron mis dientes¨, etc… Nos pone muy contentan ver como los nenes y nenas incorporan todo lo aprendido para cuidar su salud y pueden trasladar sus conocimientos a su vida personal y familiar. SILVINA VISENTINI Y LUJAN RODRIGUEZ DOCENTES DE LA SALA LUNA ROSA