A la mañana se inicia la jornada en la Sala Luna Violeta; los niños son recibidos por las preceptoras quienes con mucho amor los acompañan hasta la sala, allí los espera la señorita quien les regala abrazos de bienvenida, sonrisas, besos; hasta incluso seca alguna lágrima de aquellos que algunos días muestran dificultad para separarse del adulto que lo acompaña.
El cálido recibimiento de las docentes y los integrantes de la Sala Luna hace que todos puedan mostrarse seguros una vez que ingresan a la sala y con ganas de participar de las distintas propuestas. A lo largo de la jornada se trabaja en el desarrollo de la autonomía de los niños, siempre bajo la mirada atenta de las docentes; los alumnos cuelgan sus mochilas en los percheros, sacan sus cuadernos y con el respeto que ellas se merecen realizan en el patio el saludo a las Banderas.
Durante el día se desarrollan variedades de juegos: dramáticos, de construcción, con simples reglas. Se trata de una actividad que implica desafíos y convoca a la imaginación. Permite afianzar nuevas conquistas y facilita la comunicación con los otros: adultos y pares. A través de los mismos los alumnos refuerzan sus vínculos, buscan herramientas, comparten, desplazan sus angustias y miedos, y adquieren aprendizajes de manera conjunta, los cuales son propios del Nivel inicial.
Pero en cada una de estas actividades se transmiten valores fundamentales del Proyecto Institucional: el respeto por el otro, las ganas de ayudarse entre pares, de valorar el cuidado del cuerpo propio y del prójimo. Diariamente se conversa y reflexiona junto con los alumnos acerca de la importancia de valorar al grupo como tal, de “agradecer” a través de palabras y gestos de cariño, y de expresar mediante la oralidad aquello que los enoja o aqueja. Lo cual no es tarea fácil ya que los niños de esta edad suelen intentar comunicarse a través del contacto corporal, pero con la ayuda de sus compañeros, docentes y familias los alumnos van adquiriendo la capacidad de explicar aquello que les desagrada. Conjuntamente los niños con sus señoritas confeccionaron y acordaron las normas de su sala para que la convivencia se desarrolle de manera amena y sea vivenciada felizmente por todos los integrantes del grupo.


Además de juegos los niños comparten rutinas en la sala tales como el desayuno, la merienda, el almuerzo y el descanso; actividades muy propias del hogar pero que con un gran disfrute se realizan en el jardín. En estos momentos se refuerzan hábitos de cortesía a la hora de comer, creando importantes hábitos alimenticios, siempre acompañados por la contención y el afecto de las docentes.
A lo largo de la semana se hacen presentes actividades del área de Educación Visual, a partir de las mismas los niños desarrollan toda su creatividad e imaginación, focalizando la atención en la consigna a trabajar: pintan, dibujan, modelan poniéndose en contacto con distintas herramientas y materiales.
Siempre hay tiempo para ingresar al maravilloso mundo de la Literatura, los niños vivencian historias leídas o narradas por las docentes, pudiendo re-narrarlas, descubriendo en ellas piratas, superhéroes, princesas, y aventuras que endulzan su infancia.
Basándonos en el amor, la paciencia, el respeto por el otro, las ganas de aprender, transcurren los días en la sala; los alumnos se muestran abiertos a los nuevos aprendizajes, disfrutando de las propuestas acompañados por las docentes en este largo camino del crecer.
Señoritas Andrea y Jimena
Docentes de Sala Luna Violeta