La invitación es sencilla: Sandra Raubian, la “dire” del Secundario, convoca a cada grupo a un desayuno en Dirección (aunque con el aumento de alumnos, a veces el encuentro se traslada al gimnasio cubierto del primer piso). –“Yo los invito con el mate, Uds. traigan lo demás”.

Ése es el disparador de una actividad donde el encuentro termina siendo más importante que la comida. Los chicos lo agendan, la directora también.

Generalmente son dos horas donde las dificultades en la convivencia, las diferencias entre pares o con algunos adultos, el acontecer de las clases, los problemas en el rendimiento se exponen en la ronda. Todo aquello que tenga que ver con lo grupal, vale. Todo aquel que tiene algo para decir, contar, quejarse, plantear, disentir, tiene lugar. Sólo hay que proponerlo.

Durante el presente ciclo, 1er. Y 3er. año ya formaron parte de este espacio. La mayoría de los chicos se permitió hablar libremente de lo que le preocupa sabiendo que lo conversado va a intentar tener una solución o una explicación. Lo que no se sabe queda “rebotando” hasta averiguarlo. Lo que se habla es insumo para nuevos espacios, ya sea de reflexión entre adultos o con ellos mismos. A veces, la dire y/o los chicos se van con alguna tarea para hacer: pensar, resolver, indagar, cambiar estrategias.

Estos encuentros fomentan un vínculo donde lo grupal, lo individual, la asimetría propia de la relación entre jóvenes y adultos se ponen en juego por medio de la palabra, único medio habilitado para hacernos entender balklänningar.