En estos días resulta imposible dejar al margen los colores celeste y blanco, la camiseta, los nombres de los jugadores, las cábalas, las caras pintadas, los gorros (por más ridículos que sean). Porque el espíritu del Mundial de Fútbol impregna, y hasta invade todos los rincones. La Escuela también.
Como buena “docente y futbolera” la profesora Susana Calzoni toma de la realidad todo aquello que resulta insumo para estimular aprendizajes. Por eso, en el marco del proyecto Leer y escribir por placer, este año pensó un “anexo”, el del Mundial.
Mientras transcurren las distintas etapas del torneo, todos los cursos y todos los alumnos comenzaron buscando y leyendo cuentos famosos e inéditos sobre fútbol y sobre los Mundiales. Fontanarrosa, Apo, Galeano, Saccheri, los más elegidos. Luego construyeron sus propios textos o utilizaron lo leído para hacer uso de la intertextualidad. Después de borradores e ideas, cada uno, tenía listo su insumo para el final.
Cada curso además investigó sobre algún aspecto relacionado con la temática: Países intervinientes desde el punto de vista geográfico y desde lo deportivo, Sedes de todos los Mundiales, Sedes del Mundial de Brasil, Mascotas representativas de cada Mundial e Historia de los Mundiales. Esto estimuló la búsqueda de información, el análisis y la síntesis.
Llegaron los cafés literarios áulicos: ornamentación previa de las aulas, ¡una más original que otra!, preparación de dulces (bombones celestes y blancos, tortas con formas de canchas, arcos de fútbol de repostería). Y la lectura atenta y placentera de los cuentos propios. Y la escucha atenta y placentera de las historias de los otros.
Todo eso fue “el vestuario”, en cada aula se gestó un clima mundialista pero impregnado de aprendizajes.
Mientras tanto fueron llegando los partidos; dos de ellos los disfrutamos todos juntos, cantando, aplaudiendo, sufriendo con cada gol de los adversarios, abrazándonos con los nuestros.
El escritor Eduardo Galeano dice: “Juego luego soy: el estilo de juego es un modo de ser, revela el perfil propio de cada comunidad” Y sí; nosotros elegimos jugar en equipos, respetando las reglas y las consignas, disfrutando de los espacios y aprendiendo de y con los otros lo más placenteramente posible .
Ahora… ahora sólo falta que Argentina gane la final.
Ojalá.