Los alumnos y alumnas de Primer Año de la Escuela Primaria junto a las docentes durante estos primeros tiempos de mutuo conocimiento y reconocimiento hemos comenzado a organizar nuestra convivencia aúlica, aprendiendo la importancia de ser responsables de nuestras pertenencias y respetuosos con las de los demás, a saber qué importante es darnos la oportunidad de sentarnos con distintos compañeros y así enriquecer nuestros vínculos, a respetar los turnos de intercambio a la hora de expresar ideas y sentimientos y a tener hacia los demás una escucha atenta e interesada. Entendiendo que respetar los horarios de entrada genera un clima de armonía y respeto que impacta en cada uno de los integrantes de la comunidad educativa, que el cumplimiento del reglamento de convivencia por parte de todas las personas que formamos dicha comunidad enriquece y profundiza el ideario del establecimiento.

También durante este tiempo, los horarios del recreo fueron distintos para nosotros,  a los ya establecidos para ir poco a poco reconociendo los nuevos espacios e ir aprendiendo que al ser espacios compartidos debemos hacer acuerdos en cuanto a lo que podemos y no podemos hacer en él, para continuar en el camino de la convivencia armoniosa entre ciclos.

Hemos re descubierto el espacio del comedor,  allí durante los primeros días fuimos recibidos y acompañados por las docentes de jardín en un horario diferente al habitual brindándole a los alumnos una atmósfera de tranquilidad y respeto por el momento de compartir la comida, esto también permitió que las docentes de cada año estemos presentes y seamos parte de ese momento.

Durante los primeros días el horario reducido por la tarde,  nos invitó a una nueva adaptación luego del receso escolar, para dar  paso a un nuevo  horario y espacio de juego, aprendizajes y valores. Reforzamos y acordamos nuevos hábitos  para una convivencia cada vez más armoniosa. Y por supuesto, desarrollamos actividades diarias donde el proceso de enseñanza y aprendizaje puso en manifiesto,  no sólo  los aciertos, sino también los errores, los cuales fueron  valiosos, dado que nos impulsaron a establecer  la diferencia entre éstos y la omisión de las actividades por razones ajenas a dicho proceso, reconociendo en estas situaciones la importancia del “hacer” la actividad en el tiempo necesario y previsto.