A veces los espacios informales, esos de todos los días, se consideran irrelevantes. Sin embargo “dicen mucho” de los grupos y de cada joven en particular. El espacio del Comedor es parte de ello.

Convivencia, vínculos, resolución de situaciones, tiempo de juego, de charlas, de descanso. Obstáculos, conflictos, respeto por los lugares, ruidos,  silencios. Aprender a estar a la mesa, a compartir un tiempo, a esperar al otro, a mirarse a la cara. Cada joven elige lo que come y elige con quién.

El personal auxiliar prepara todo para que el momento sea agradable. El kiosco funciona a pleno y ensaya, a veces “postres saludables”. Los preceptores están atentos, si es necesario generan diálogos que habilitan a desplegar conflictos que suceden; si no, simplemente están…

Algunos días hay música, que intenta generar más calma, más serenidad, menos bullicio.

kiosco.jpgthumbnail_WP_20170511_002.jpgthumbnail_WP_20170322_001.jpgthumbnail_WP_20170511_010.jpgthumbnail_WP_20170511_011.jpgthumbnail_WP_20170511_012.jpg
thumbnail_WP_20170511_014.jpg

Suena el timbre… y, es cierto, no dan ganas de levantarse…