MÁS DE 80 AÑOS CREANDO FUTUROS

La fundación

Valentín Alsina uno de los tantos lugares del Gran Buenos Aires donde se afincaron masivamente gran cantidad de armenios, todos ellos refugiados del Genocidio perpetrado por el Estado Turco entre 1915 y 1923. De origen humilde y espíritu de trabajo, se establecieron buscando la paz, el respeto y el futuro que la barbarie les negara.

La necesidad de preservar y desarrollar su cultura, idioma y costumbres los impulsó a crear colegios para tal fin. Así, en noviembre de 1930, nació la Escuela Comunitaria Jrimian, en la calle Yatay 452, conducida desde entonces por la Asociación Cultural Armenia.

Para sostener su actividad, cuatro connacionales aportaban 10 pesos mensuales que era la mitad del sueldo del maestro; el otro ingreso era la suma de 1 peso que se cobraba a cada alumno, lo que representaba un esfuerzo importante para aquellas personas, dado su condición de esforzados trabajadores en plena crisis de de los años 30.

El nombre de la escuela

El nombre del colegio alude al patriarca Mgrdich Jrimián, más conocido como JRIMIAN HAIRIG, nace en Van el 4 de abril de 1820. Fue el inspirador del movimiento de liberación armenio. A su vez un educador en el sentido cabal de la palabra que dedicó su vida y su obra a la defensa de los derechos del pueblo armenio.
Jrimian Hairig lideró durante toda su vida el descontento popular y se mantuvo en la altura digna del liderazgo espiritual del pueblo armenio hasta su último aliento.
El 10 de Noviembre de 1907 murió, después de conquistar el corazón y el alma de todo su pueblo. Sus restos descansan en la entrada de la Santa Catedral de Etchmiatzin, en la actual República de Armenia.

Rápido crecimiento y educación armenia

Gracias a la incansable dedicación de los docentes, la escuela en 6 años llegó a contar con más de 100 alumnos.

Se enseñaba lectura, escritura, gramática, historia y geografía Armenia, canto y religión. La escuela funcionaba en dos turnos, mañana y tarde, para facilitar la asistencia de los alumnos, quienes frecuentaban las escuelas públicas oficiales en distintos turnos.

La escuela contaba con una amplia biblioteca en idioma armenio, muy valiosa para la época y un sistema de préstamo de libros muy organizado.

Casi desde sus inicios, la escuela constituyó el centro de la vida social e institucional de los armenios de la zona. Se desplegaba una fecunda actividad cultural en todas sus expresiones: conferencias, disertaciones, teatro, danza, canto, etc.

La sede definitiva y el crecimiento

El vertiginoso desarrollo de la escuela evidenció la necesidad de contar con un campo deportivo propio y amplio para cubrir la intensa actividad deportiva y social existente y futura. Para ese fin en 1955 se compró un terreno de 1570m² en la ubicación actual.

Sin embargo, al poco tiempo se decidió destinar el predio para la construcción de un nuevo edificio para la escuela, pues se estableció como prioridad contar con un establecimiento educacional que unificara la escuela comunitaria armenia y la escuela oficial.

La Asociación Cultural Armenia asumió el compromiso de respaldar moral y materialmente este proyecto, poniendo a disposición todos sus medios.

1963 representa un año clave: ya que ademas de la inauguración de la nueva obra, Jrimián se transformaba en escuela incorporada a la enseñanza oficial, comenzando las clases el 12 de marzo con 112 alumnos.

El actual edificio de la escuela primaria constaba de dos pisos. En la planta baja se ubicaba el gran Salón Comedor, que además funcionaba como Salón de Actos cuando fuera necesario, la Cocina, Vestuario y Buffet. En el primer piso habían 6 aulas, el Jardín de Infantes y la Dirección.

En 1965, se inauguró el Instituto Secundario Canbazyán, dependiente del Servicio Nacional de Enseñanza Privada.

Proyección

Año tras año, el prestigio del colegio en la comunidad armenia se proyectaba más allá de la zona de influencia cercana a Valentín Alsina. Durante la década del ’70, el número de alumnos creció hasta alcanzar más de 700 alumnos.

Se organizó un servicio de transporte escolar que llegó a contar con 12 micros escolares que diariamente trasladaban a los alumnos desde distintos puntos de la Capital federal, del Gran Buenos Aires y sus alrededores, incluyendo Monte Grande, Ramos Mejía, Quilmes, entre otras.

El nuevo edificio del colegio contó con un amplio comedor, cocina, patio, salones de actos, sala de música, laboratorio, gimnasio, etc. Algunas aulas fueron destinadas para otras tareas específicas como ser sala de mecanografía, la sala de dibujo, la sala de proyecciones, sala de trajes, mapoteca, etc.

La sección Armenia, que se dictaba por la mañana incluía la enseñanza del idioma, así como geografía, historia, religión, literatura y canto. Por la tarde funcionaba la sección oficial.
Se destinaba una carga horaria extra a la enseñanza del inglés en primaria y secundaria.

Alumnos pupilos

En 1972 se destinó parte del nuevo edificio para alumnos pupilos, algo totalmente novedoso en el circuito educativo armenio del país, para que la distancia no fuera una valla que los privara de la educación armenia.
La sección tuvo también alumnos cuyas familias residían en el Uruguay o a distancias lejanas como Tucumán.

Biblioteca Djeredjián

En 1967 se inaugura la Biblioteca gracias a los benefactores de la familia Djeredjián, fue equipada con el mobiliario adecuado para albergar más de 13.000 volúmenes.

Sala de informática

A mediados de los ‘80 comienza la enseñanza de informática en el colegio, creándose gracias al benefactor Vahé Tchinossián la primera sala de computación. En 1993, surge la nueva sala de informática “Ing. Gregorio Assdourián” quien fuera primer vice-rector del secundario, con el aporte de 20 computadoras donadas por parte de su esposa.

Jrimián y la Causa Armenia

Desde su fundación fue un baluarte de la Causa Armenia. Generaciones enteras crecieron en un ambiente en el que siempre estuvieron presentes los ideales de la lucha por la independencia de Armenia, el reconocimiento del genocidio y la restitución de los territorios históricos y a la vez el interés por la cultura ancestral. De esta manera, directa e indirectamente, la escuela formó y capacitó también, a toda una pléyade de jóvenes que paulatinamente ocuparon puestos de responsabilidad en las instituciones de la colectividad.

Hoy los alumnos de origen armenio conforman la cuarta o quinta generación de descendientes llegados a estas tierras desde Armenia, en la mayoría de los casos huyendo del horror del Genocidio y con la convicción y el desafío de que este Genocidio planificado para destruir todo vestigio de cultura y civilización armenia no sea exitoso. la existencia de escuelas armenias en la Diáspora es una prueba contundente del fracaso de la intención del Estado turco.

Todo esto creaba el clima que hacía que todos se sintieran parte del proyecto, y que el colegio fuese vivido como su segundo hogar, compartiendo muchas horas con compañeros, amigos, docentes, padres y madres.

De los ’90 en adelante

A mediados de los años ‘90, la Escuela Jrimián abre su inscripción a la comunidad en general. Ese fue un momento de nuevas oportunidades: la de poner en marcha un proyecto distinto que iría creciendo y tomando forma paulatinamente.

La nueva realidad que estaba viviendo la escuela hizo volver a reflexionar su Proyecto Educativo Institucional, reformulando el objetivo fundacional de una “educación armenia para los armenios”, a “educación armenia para todo aquel que lo desee y la considere valiosa para su formación”.

Con el apoyo y el esfuerzo incansable de muchos, la integración es una realidad, y su inserción en la sociedad ha sido apoyada, incluso por autoridades municipales, provinciales y nacionales, lo cual es un motivo de orgullo y alegría para toda la comunidad educativa.
Más de 1200 egresados de Jardín, 1427 egresados del primario, 850 del secundario. Ex alumnos egresados como profesionales y técnicos, 5 generaciones unidas por la historia.
Distintos tiempos, varias generaciones y un mismo espíritu que nos une en la emoción de lo vivido y en la pasión por los nuevos desafíos. La identidad en evolución.