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Un año escolar en el Secundario se inicia al volver de las vacaciones docentes, cuando, como decimos “nos sacamos la arenita de las ojotas”.
Los profes se reencuentran, algunos se conocen por primera vez y surgen enseguida las ideas y las ganas. Arreglar horarios, articular proyectos, reuniones, y también escuchar qué le pasa a cada uno, que más que un colega, en Jri es un compañero.

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Pero todo eso es “charla de vestuario”. Son deseos y desafíos. El “partido” recién comienza cuando nos encontramos todos: los profes y los estudiantes.

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¡Y los primeros días son tan importantes! Hay que re conocerse, pautar las normas, trabajar sobre los cambios. Todo parece caótico, especialmente para los más chicos y para los estudiantes, familias y docentes nuevos. Los espacios informales, el recreo, el comedor, la sala de profesores confunden hasta que pasan a ser cotidianos. Las horas de clase provocan expectativas por lo no conocido.

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Poco a poco todo se acomoda: las sonrisas le ganan a las caras de susto y de sueño, los vínculos comienzan a estrecharse, los adultos y los jóvenes entremezclan sus ideas y sus sueños para que el aprender empiece a tener lugar.
Así estamos.