Se acercaba la fecha, el 20 de junio, día de la Promesa de Fidelidad a la Bandera Argentina. La escuela comenzaba a planificar el acto. Se prepararon todos los detalles… medallas, diplomas, decoración, los números  donde se lucirían los protagonistas de tan importante jornada, nada podía fallar.

Iniciaron los ensayos. Dos semanas intensas, no solo prometerán lealtad, también demostrarán la impronta y la fuerza que caracteriza a los chicos de cuarto año.

Quedaban horas y la ansiedad se hacía presente. Era necesario entonces que pensáramos un momento de descanso, de encuentro y para eso nada más íntimo y conciliador que compartir un desayuno. Uno al lado del otro,  otros frente a frente pero unidos en la mirada, en la intención de dar lo mejor de cada uno. Surgieron palabras sinceras llenas de sentimiento. Entonces la ansiedad se hizo emoción, ya estábamos preparados para uno de los momentos más significativos.

Llegó el día. La mañana estaba helada y los alumnos de cuarto grado se desplazaban hasta el escenario, pues serían ellos los protagonistas. Todas las familias los esperaban con afectuosas sonrisas y un brillo especial en las miradas.

Un momento muy emotivo que refleja la lealtad y fidelidad a la patria y el respeto a la bandera. Porque tras mucho preguntarse, estudiar, reflexionar, pensar y debatir tomaron la decisión de hacer este pacto de confianza acompañando su identidad nacional con la insignia que más nos representa. Es una demostración de amor a nuestra enseña, un tributo a la memoria de quienes construyeron este país.

¡Sí, prometo!

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                             Srtas. Ivana Leonardo y Maru Rodriguez